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Agua corriente: balance positivo a casi un mes de su inauguración
02.03.2018
Agua corriente: balance positivo a casi un mes de su inauguración
La intendenta manifestó su satisfacción respecto al cambio experimentado por los vecinos, "que ahora consumen un producto de mayor calidad". Las principales diferencias, dijo, las mujeres las notan en las prendas blancas y el cabello. Respuestas a las principales dudas de los vecinos
 
A casi un mes de la inauguración del nuevo servicio de agua potable en Santo Tomé, la intendenta Daniela Qüesta definió como "muy buena" la repercusión que ha tenido en los vecinos la incorporación de la ciudad al sistema del Acueducto Desvío Arijón. El pasado 5 de febrero se realizó la apertura de la cisterna principal (Cisterna Norte), situada en el Tanque de Agua Central.

En diálogo con El Litoral, Qüesta aclaró que, a través de las redes sociales que están a disposición del vecino para volcar sus inquietudes (o durante las actividades que el municipio desarrolla en los distintos barrios del distrito), la gente que ya recibe el agua potabilizada de río les transmite "que sienten la diferencia en sus casas", entre la calidad de este producto y el del servicio anterior.


Esas diferencias, agregó, no sólo se aprecian en el gusto, sino en otros aspectos, como el lavado de las prendas blancas y el cabello, "algo que fundamentalmente la mujer se da cuenta" prosiguió. "El cambio, en general, es muy bien recibido", dijo la jefa municipal, si bien algunos todavía siguen consumiendo agua en bidones, la que tenían que comprar porque no les gustaba el agua tratada con cloro, o no se animaban a beberla.


Qüesta destacó que las amas de casa comentan que "antes los blancos terminaban grises a la tercera lavada, un problema que es propio del agua obtenida por cloración, que sale un tanto amarronada, y ahora no". Hoy, agregó, "se está recuperando la coloración de la ropa blanca y esa es toda una demostración de la diferencia de calidad existente", para luego fundamentar que uno de los secretos de que así sea está en el mecanismo de tratamiento del agua. "El que se utiliza para la que proviene del acueducto es mucho más completo y complejo que la potabilización del agua que es bombeada y tratada sólo con cloro".

 

En el plano. En distintos colores se distinguen las zonas de cobertura abarcadas por las cisternas que componen el Acueducto Desvío Arijón, las que están señaladas por una gota identificada a su vez por una letra (las existentes y proyectadas). Tres están terminadas, una de ellas en servicio. Foto: Municipalidad de Santo Tomé

 

Algunos interrogantes

 

De acuerdo al trabajo que viene realizando el municipio a partir del contacto con los vecinos, se desprenden fundamentalmente cuatro inquietudes: ¿Qué zona de la ciudad recibe hoy el agua del acueducto? ¿Cuándo se conectarán las otras zonas? ¿Cuánto se pagará por el nuevo servicio? ¿Es necesario hacer modificaciones en las conexiones domiciliarias?


En relación a la primera de ellas, desde el municipio recuerdan que la puesta en funcionamiento de la Cisterna Norte sirve para abastecer el 63% de los hogares de Santo Tomé que cuentan con agua potable (un 80 % del total del distrito, aproximadamente), beneficiándose así a unos 50 mil santotomesinos.


En lo referente a la conexión de las otras zonas, aclaran que en los próximos meses se conectará la Cisterna Sur, que abastecerá al barrio Monseñor Zazpe y la vecinal General Paz. Luego se dejará habilitada la provisión para Adelina Oeste y de un sector de Villa Luján. Por otra parte, ya fueron presentados los proyectos de obras complementarias para la conexión de los tanques de Loyola y Adelina Este. Asimismo, se está trabajando en la elaboración de proyectos para sumar el tanque de Villa Libertad (al norte de la localidad) y la construcción de una cisterna en jurisdicción de la vecinal 12 de Septiembre.


Respecto al costo del servicio, recordaron que el gobierno de la provincia otorgó al municipio cuatro meses de gracia (a partir de la conexión oficial), durante los cuales se seguirá pagando el costo habitual del servicio, por lo que las facturas llegarán sin modificaciones. Cumplido dicho plazo se adecuará la tarifa sólo en las zonas ya conectadas al acueducto, hasta cubrir el costo adicional que significa comprar agua de mejor calidad.


Este paso está sujeto a la modificación de la ordenanza tributaria, actualmente en consideración del Concejo Municipal. No obstante ello, se estima que el incremento promedio rodaría entre 80 y 100 pesos, cifra comparable con lo que gastan aquellos que, para evitar consumir el agua tratada con cloro, compraban agua en bidones. Por último, señalan que no será necesario hacer ninguna modificación en las instalaciones domiciliarias, pero, como es habitual, se recomienda una limpieza anual del tanque particular para mantener el correcto funcionamiento de las mismas.

 
Diferencias sustanciales

En términos generales, se llega a la conclusión de que el agua del acueducto es de mejor calidad que la que se consumía hasta ahora en Santo Tomé. ¿Por qué? El motivo principal es que el agua "nueva" es de origen superficial, ya que se extrae de un río, en este caso del Corondá, que forma parte del sistema fluvial del Paraná. Y éste último, según las palabras utilizadas por el propio Miguel Lifschitz, "es la mejor fuente de provisión". Ése agua es procesada en una planta potabilizadora y mediante un complejo proceso de cinco pasos, que incluye las etapas de captación, coagulación-floculación, decantación, filtración y cloración (se incorpora cal para modificar la acidez producida por el coagulante). Luego se pasa a la distribución.


La mejora se puede percibir por las propiedades organolépticas de éste agua, es decir por su mayor transparencia y la ausencia de sarro, olor y sabor. El agua que se consume en Santo Tomé desde hace décadas proviene de perforaciones, es decir que se extrae de napas subterráneas y únicamente es tratada mediante el aporte de cloro. Por eso contiene elevados niveles de minerales como hierro y manganeso que la convierten en un agua dura. Si bien es apta para el consumo, porque cumple con todos los parámetros legales exigidos, genera conocidos problemas en griferías, revestimientos, lavarropas, pavas y otros accesorios. Ello determina que muchos vecinos opten regularmente por adquirir agua envasada.

 
Se estima que el incremento promedio rondaría entre 80 y 100 pesos, cifra comparable con lo que gastan aquellos que, para evitar consumir el agua tratada con cloro, compraban agua en bidones.
Temas: Santo Tomé

 
Fuente: El Litoral
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