24 de noviembre de 2008. (FAM) Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres |

Cecilia Binolfi |
|
Por estos días hemos escuchado, observado, leído, participado y coordinado distintas voces y acciones reclamando, no más violencia hacia las mujeres.
|
|
En el año 1981, en la ciudad de Bogotá – Colombia, con motivo del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe se declara éste día, 25 de noviembre, día de lucha contra la violencia social, política y sexual hacia las mujeres.
En 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas, haciéndose eco de más una década de conmemoraciones por parte de los movimientos de mujeres, declara su adhesión a esta fecha.
En nuestro país, el Honorable Senado de la Nación en el año 2003, instituye este día como
“Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” . Cada año, se conmemora esta fecha, en recuerdo de la muerte salvaje, brutal, padecida por las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal, quienes fueron torturadas, violentadas y asesinadas por la dictadura del general Trujillo (1960) en República Dominicana.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres – Belém do Pará (1994) a la cual Argentina, como estado parte del Sistema Interamericano adhiere, e internaliza la misma con la sanción de la ley Nº 24632, siendo de aplicación obligatoria en todo el territorio nacional, señala en su artículo n.1, como:
Violencia contra las mujeres es cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento, físico, sexual, psicológico, tanto en el ámbito público como en el privado.
Violencia, que hasta hace muy pocos años se mantenía invisible, en el ámbito familiar, privado, doméstico y se manifestaba a través de relaciones interpersonales, atravesando todos los sectores sociales y económicos, revelándose en relaciones de abuso de poder, jerarquías de poder: patriarcal-capitalista, en situaciones de explotación, opresión, maltrato, generando daños físicos, emocionales, perjuicios económicos, abusos sexuales, manteniendo casi como una constante, la impunidad que gozaban sus autores.
Es necesario que se rompa este silencio, que se tornen visibles estas situaciones, que se asuman, así de esta manera, la violencia intrafamiliar hacia las mujeres, niñas y niños, permitirá como expresan las amigas ecuatorianas, que
...“cambiemos un grito por una palabra, un golpe por un abrazo”…
y que en este mundo occidental, capitalista, neoliberal, donde aún persisten prácticas patriarcales globalizadas, jerárquicas, que provocan cada vez mayores desigualdades, más actos violentos, instalados por la pobreza, el hambre, las enfermedades infecto-contagiosas, castigando más a una parte de la población, ya que el status de esta población en cada sector, tanto en el mundo de la riqueza y la ostentación, como en el de las privaciones y la miseria, así se lo advierte, es igual, dado que los hombres gozan de un mayor privilegio, luego los hijos varones que se visualizan como los sucesores de sus padres, finalmente las mujeres adultas, y como último eslabón, las jóvenes y niñas, se erradiquen y sancionen.
Es aquí en esta franja más desprotegida, más silenciosa, más privada, donde se instala la violencia, producto de acciones desiguales que vivimos, sufrimos y padecemos, generadas por un sistema que las provoca, dando lugar a manifestaciones violentas, tales como el hostigamiento, la intimidación sexual en diferentes ámbitos – educativos, laborales, políticos – generando en algunos casos redes de tráfico, y trata de mujeres y niñas, llevándolas al ejercicio de la prostitución forzada.
El estado no debe estar ausente frente a esta problemática, no se trata sólo de mostrar números, cifras, o estadísticas, ni de inaugurar espacios donde acudir por estas vivencias, es importante que estén presentes, que distintos profesionales -abogados, médicos, psicólogos, trabajadoras sociales - formen equipos interdisciplinarios de contención, prevención, atención, derivación a las víctimas.
Muchos de estos espacios son sostenidos en algunas ciudades por el gobierno local, acompañados por organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil.
Es destacable la presencia del estado, producto de los constantes aportes de los movimientos de mujeres, de sus organizaciones y de los organismos internacionales, a través de sus conferencias, convenciones y declaraciones.
Son importantes estos espacios apropiados – profesionalizados –, la leyes sancionadas y a sancionar, pero lo más significativo es que se asuman medidas de acción positiva, en el orden económico, social, de salud, que no generen circunstancias violentas, que se gesten sociedades más inclusivas, sin diferencias, sin explotación, donde cada uno ejerciendo los roles que le corresponden, no sean víctimas ni victimarios, sino se ubiquen en posiciones de igualdad de trato.
Señalar la voluntad política, que garantice la sustentabilidad de estas medidas, proyectos, más allá de las coyunturas de carácter electoral, a favor de una defensa y real promoción de los derechos humanos de las mujeres, es estar frente a una democracia plena, con pleno ejercicio de la ciudadanía, con equidad de género. |
|
|
09/03/2009 || Marita : necesito algun tel o mail ..soy d tartagal - salta. mi ex marido me sig maltratando a mi y a mis hijas. espero rta.garcias
|
|
|
|
|
|